CARLOS ATANES: Estaréis contentos los que habéis hecho el Hai
que botalos ("HQB"), os habéis salido con la vuestra. No sé
hasta qué punto habrá influido la película en el cambio de gobierno
gallego, pero seguro que habrá añadido su granito de arena. ¿Hasta
qué punto crees que habrá influido?
CARLOS ALBERTO ALONSO: Sí, no podemos negar (hablo por mí, aunque utilice el plural) que
estamos contentos, muy satisfechos... Ya tocaba, sobre todo después
de la profunda vergüenza que supuso aquella victoria del Partido
Popular tras el desastre del Prestige.
Sinceramente no creo que el HQB haya influido en el cambio de gobierno en estas últimas
elecciones, lo que sí no me cabe la menor duda es que ha ayudado a
crear un clima, a dar colorido y cierta componente de espectáculo
muy necesaria para llamar la atención, y ha servido también para
demostrarnos a “nosotros mismos” que no toda la gente joven gallega
son una panda de indolentes. El éxito vía internet del HQB ha sido
abrumador, hemos estado en boca de todos. A título personal, me ha
emocionado especialmente ver cómo dentro del mundillo éste del
audiovisual, hemos sido capaces de ponernos de acuerdo un buen grupo
de artistas, artesanos y técnicos, dejando a un lado las repugnantes
rencillas que suelen darse. Ya va siendo hora de que dejemos a un
lado todo esto y empecemos a asociarnos de alguna manera, a trabajar
en equipo, porque si esperamos que los que manejan los hilos
(empresariales) lo hagan, estamos perdidos. Lo que no descarto es
que desde la Xunta, a partir de ahora empiece a apoyarse más a los
productos independientes, más arriesgados, y más comprometidos con
la cultura gallega y sus señas de identidad, y de la misma manera a
los nuevos talentos autóctonos. Si no se ocupan ellos, no creo que
lo haga nadie, ésa es la verdad. Aunque esto más que una opinión, es
un deseo. La cosa cada vez pinta más chunga, y hacer cosas que se
salgan de la norma cada vez es más complicado y arriesgado. Nadie se
moja... Que me lo digan a mí.
ATANES: Supongo que te refieres a lo que te ha pasado con tu proyecto Belladona.
La verdad es que no me lo explico, o sí me lo explico viendo por qué
intereses se mueven algunos productores. A veces parece que cuanto
más trabajas, más difícil es seguir trabajando. Hiciste un corto
espléndido, que se llama As Muxicas, que se ha paseado por
festivales del mundo entero recogiendo premios, demostrando de lo
que eres capaz. Luego te trabajas un súper-proyecto como Belladona que se lleva una subvención de la Xunta, y al final no puedes
rodarlo. ¿Cómo se come esto? ¿Cómo se lo explicarías a alguien que
no sepa de qué va esto del cine, que no tenga ni idea de cómo
se mueven las cosas en este mundillo, que piense que el talento y el
trabajo necesariamente conducen a alguna parte?...
ALONSO: Sí, bueno, me refiero a Belladona pero no exclusivamente, no es la primera vez que me sucede. Ya en
1994 tuvimos que dejar de hacer Gorevision,
un espléndido programa de TV Independiente en la TV Local de Naron
(A Coruña) por haber perdido el respaldo económico; también tengo en
un cajón Día de Suerte (1997) un thriller psicológico de corte
fantástico para cortometraje totalmente cerrado, por idénticos
motivos. Destaco proyectos que murieron antes de nacer, que
abortaron, que cual James Dean desaparecieron justo antes de
convertirse en algo más, cuando ya prometían. Y yo, como tantos
cineastas y autores que conozco y que no, y como tú Atanes, con tu Perdurabo que lo sé.
Eso
del productor cinéfilo empedernido valiente y aun por encima
caza-talentos, es algo que me da a mí no lo verán mis ojos, ojalá me
confunda, pero creo que no. En esto del audiovisual se mueve
demasiada pasta como para que nadie se columpie ni lo mas mínimo, ni
siquiera los que van de eso de apoyar el cine pobre. Mira lo que me
ha pasado con Grup Cinema Art, «la política de la empresa es no
gastar dinero en los proyectos que promovemos». Así me
dijeron, literal, camarada. ¿Entonces como se come lo de cine
alternativo, o independiente? Si no se apoya al cine que tiene pocos
medios ¿a cuál se ayuda? Lo que se hace desde sitios como éste yo lo
rebautizaría como "Cine Alternativo o Independiente hecho por Hijos
de Millonarios", así sí, lo demás no es real.
Gracias por tus palabras para As Muxicas, a mí también me gusta
esta obra artesanal, puro trabajo en equipo. En éste tampoco gastó
un duro Grup Cinema Art, doy fe, pero no era tan ambicioso: un
decorado, dos actores y tres gallinas, costó pero se terminó. La
verdad es que no sé de qué me sorprendo. Bueno si lo sé, pero para
qué seguir escarbando.
El
talento y el trabajo sirven para mantener viva la llama en uno
mismo, para mirarte al espejo y decir: «Estoy dispuesto a seguir,
es lo que quiero hacer, es lo único que sé hacer, es lo que me hace
sentir más vivo y ser más feliz». Pero no todo el mundo está
dispuesto a que tú seas feliz así como así, ésa es la única
explicación que le encuentro a lo que me ha sucedido a mí o a tipos
como yo. Quizás es que ellos, los que llevan la sartén por el
mango, teniéndolo casi todo no lo son (felices), digo yo, y no
pueden permitir que otro lo sea así como así, aunque ello le
suponga un beneficio, y no sólo económico. Mi proyecto estaba
diseñado para llegar de primero a cualquier meta; teníamos (como
bien dices) una parte importante del dinero aportado por la Xunta de
Galicia (sorprendentemente, ya que yo acababa de colaborar en el HQB),
era como apostar al caballo ganador, promocionaría a las mil
maravillas a cualquier empresa que necesitara un buen proyecto de
cortometraje para publicitar sus servicios. Es posible, y no deja de
ser una opinión personal, que para producir cine independiente, y en
mi caso abiertamente universalista, no sea suficiente con disponer
de una empresa o del dinero. Digamos que eso se puede conseguir de
una forma o de otra, si no se tiene ya de por sí. Es posible que lo
que haga falta es tener talento y/o intuición para percibir lo que
uno tiene delante, y lo que creo que es más importante, humanidad.
Para cultivar el arte o la cultura, si no se cuenta con un equipo
que trabaje con el cerebro y con el corazón, aportando mucho coraje
(normalmente digo cojones), no lleva a ningún sitio. Y estas
cosas, como creo que sabemos los dos, ni vienen de fábrica, ni se
compran en el FNAC... o se tienen o no se tienen.
ATANES: Hombre, estoy de acuerdo. Precisamente por eso me gusta tanto el
vídeo, porque te permite centrarte más en el equipo y todo eso de lo
que hablas. El cine te obliga a llamar a puertas a las que nunca
llamarías por gusto, a negociar con chupópteros y a hacer pasillos.
El vídeo, por el contrario, te da alas, como Redbull. Ahora, a esto
del cine lo llaman digital, pero viene a ser lo mismo. Estoy cansado
de repetir que el futuro está ahí, y que todos los que oponen
resistencia, como muchos festivales, acabarán cediendo. Pero la
resistencia no proviene siempre de éstos: muchos realizadores, por
ejemplo, se ponen de color verde cuando les hablas del vídeo. Ya sé
que tú has trabajado en todos los formatos, pero sin embargo eres de
los que piensan que hay historias que sólo se pueden filmar en cine.
¿No?.. ¿Me equivoco?...
ALONSO: Yo no tengo nada en contra del video, faltaría más, y con lo que le
debo a este formato. Pero sí, de la misma manera que no es lo mismo
tocar el "Johnny B. Good" de Chuck Berry con una guitarra eléctrica
Gibson SG, que con una guitarra acústica o una bandurria, nada tiene
que ver el celuloide con el vídeo, por muy digital que sea. Esto no
quiere decir que una versión del tema de Chuck Berry con banjo sea
despreciable, simplemente es otra cosa. Pasa también a los pintores
con el tipo de lienzo, las pinturas e incluso la técnica. Yo no
pienso que haya historias que sólo se pueden rodar en cine,
pienso que hay historias que si yo no ruedo en cine prefiero
esperar hasta que no me quede más remedio que hacerlo en otro
formato.
ATANES: Allá cada cual con sus aficiones. Mi parecer es otro, pero el tuyo
se me antoja muy respetable. Lo que me pregunto es… ¿qué será de
vosotros (los que, muy cabalmente, opináis así) cuando el negativo
de 35 mm desaparezca de la faz de la Tierra? Porque eso ocurrirá
algún día, espero. Y puede que más pronto que tarde. ¿Habrá
historias que ya no se podrán contar?
ALONSO: Haces mal en incluirme en el saco de los radicales
celuloiderianos, no lo soy. De mi filmografía, los trabajos en
cine sólo ocupan un 10% del total. El cine es un formato muy
agradecido que me ha dado muchas satisfacciones, y que hasta la
fecha me ha abierto alguna que otra puerta. Aunque me torturen no
renegaré de él, me gusta y le debo demasiado, más que al video, esa
es la verdad. Pero sin ir mas lejos, en este momento ya estoy
diseñando un proyecto sin titulo todavía, que será rodado sin
lugar a dudas en formato digital. Que a su vez no descartaré en
inflar a formato cinematográfico, faltaría mas...
¿Que
qué haremos cuando el 35 mm desaparezca de la faz de la Tierra? Pues
lo mismo que hicimos cuando desapareció la peseta, adaptarnos al
euro, posiblemente a regañadientes, y aunque muchos todavía la
añoremos. Ni pienso suicidarme, ni montar una banda armada
reivindicativa jajajajaja . Historias para contar las habrá
siempre, no se olvide Atanes, que yo empecé dibujando cómics, muy
malos, ésa es la verdad, pero ya ahí tenia la necesidad de contar
historias, que es lo único que realmente me preocupa.
De
todas maneras el Vídeo Digital se está cargando las pilas en su
intención de sustituir al cine, de imitar al cine, y he de reconocer
que últimamente sin llegar a ser lo mismo, lo imita muy bien. Ojalá
se democratice la cosa de una maldita vez, y que nosotros lo
veamos...
ATANES: ¡Cómo le voy a meter yo en un saco, Sr. Alonso! Con esos que llamas radicales celuloiderianos ni me hablo. Y al final, de alguna
forma, estoy de acuerdo contigo. También hice algo de cine en su
día, y guardo esas experiencias gratamente en mi memoria. Y como tú,
también comencé dibujando cómics (muy malos también). Así que de qué
vamos a discutir, hombre. Oye, que te voy a dejar ya, que he
quedado. Nos vemos en la zanja del cine (o del vídeo, zanja también
a fin de cuentas). Venga, suelta una palabritas de despedida para
que quede esto un poco cerrado, que siempre me acusan de abusar de
los finales abiertos.
ALONSO: Que siempre es un placer hablar con usted Sr. Atanes, pero que
como bien sabe estas charlas prefiero desarrollarlas alrededor de
una botella de vino, aunque si he de ser sincero, esta conversación
abstemia tampoco ha estado nada mal... Nos vemos en la zanja de
contar historias, ya veremos el formato que se nos pone a tiro. Saludos.
Fragas del río Eume
9 agosto 2005
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