CARLOS ATANES: Hasta mis oídos llegó un día que había un francotirador en Canarias que disparaba cortos con un rifle de repetición. Es posible (aunque no demasiado probable) que haya alguien en España que haya hecho más cortometrajes que tú. Pero si esa persona existe no me la han presentado. Además, creo que fuiste de los primeros en concebir el cortometraje como un producto difundible por internet, lo que hace de ti un pionero y, para más de uno, también un hereje supongo. Esa pentalogía tan loca y tan divertida titulada Sangre de Mongolia es una prueba fehaciente. Corrígeme si me equivoco en algo de lo que digo.
LUIS F. LODOS: Por aquella época en que nos conocimos, Carlos, yo era más como un artillero, lanzando muchos proyectiles a ver dónde impactaban. No tenía las cosas claras (tampoco mucho menos que ahora). Así que me dediqué a probar todas las ideas y todos los géneros que me atraían. Es por eso que tengo tantos cortos, 24 en mi primer proyecto y 27 en mi segundo. No me arrepiento de nada, pero alguno de esos proyectiles me estalló en las manos.
Todavía hoy me encuentro con gente que piensa que tanta cantidad de trabajos es un signo de vanidad y los rechazan de entrada sin querer intentar comprenderlos, odiándome incluso sin conocerme. La realidad es todo lo contrario. Hay directores que brillan con sus primeros trabajos, pero yo no he nacido con ese talento, por eso trato de suplirlo con mucha dedicación y perfeccionismo, y para eso hay que crear mucho.
Sí hay gente que tiene más cortos que yo en España. Pero hay que distinguir entre un vídeo casero que se improvisa con los amigos en un fin de semana y un corto con lenguaje cinematográfico que se ha trabajado durante mucho tiempo y que es una pieza del puzzle que tiene el director para su filmografía. Por desgracia, poca gente sabe ver esa diferencia (tú lo sabes bien), es por eso que ya no participo en festivales de cortos.
Sobre Internet, desde el primer momento vi las posibilidades. Creo que fui de los primeros en tener web audiovisual, allá por la época de Infovía. Es un medio muy cómodo y que llega a mucha gente. Plantear una serie de cortos de un minuto de duración, me permitía publicarlos con facilidad y practicar una técnica concreta del cine, así que todo encajó. Tal vez sólo falto apoyo de producción para que esos productos para Internet sacaran un rendimiento comercial. Eso es lo que pretendo ahora con mi próximo proyecto.
Creo que el futuro tiende a que absolutamente toda la información esté en la Red. Esto incluye al cine. Es cuestión de tiempo que las películas se estrenen en la Red simultáneamente que en los cines, con publicidad integrada, lógicamente. Sólo habrá que pagar por no ver la publicidad. En cualquier caso todos ganamos, productor y público, y la piratería perdería significado.
ATANES: Dilucidar los “cómo” y “por qué” de los festivales de cortos y de no cortos darían para un libro más gordo que la Encyclopaedia Britannica, así que vamos a aparcar el tema por ahora. Me hace gracia eso que comentas del odio que generas en desconocidos. Pensaría que exageras si no fuera porque yo también he experimentado ese curioso fenómeno en mis carnes, y en general creo que lo experimenta cualquiera que en España (no sé si en otras partes ocurre lo mismo) consigue hacer una película. No te digo ya si consigue hacer muchas, entonces el odio crece en justa proporción. Quizá tenga algo que ver con el deporte nacional que, como todo el mundo sabe, es la envidia. Pero lo verdaderamente sorprendente es la cota de virulencia que llega a alcanzar ese odio anónimo, una virulencia de espumarajo. ¿Cuando hablas de tu próxima proyecto te refieres al largometraje que acabas de rodar o ya estás con otro asunto entre manos?
LUIS F. LODOS: Sin ir más lejos, un pequeño proyecto de animación que tengo entre manos ha recibido comentarios como "¿qué estupidez es esta? no lo entiendo". Ahí está la cosa. Cuando una persona no comprende algo, no puede emitir un juicio positivo o negativo, simplemente tiene que asumir que no se ha entendido con el creador y que eso es parte de la difícil tarea que existe de comunicar algo a un público que normalmente no tiene paciencia. Esto es lo que pasa muchas veces con nuestras películas. Si no se entiende algo, la película es una mierda. Y no es así.
Otra cosa es cuando un colega del mundillo te pide tu opinión sobre algún proyecto. Yo creo que la crítica hacia un trabajo es directamente proporcional a las pretensiones que tiene el director sobre el mismo. Hace poco un colega mío estrenó su primer largometraje. Mi socia me preguntó qué me parecía y yo le dije que para ser el primer largo, estar hecho sin presupuesto y ser un instrumento para aprender y conocer mejor el cine, pues fantástico, genial, increíble. Ahora este director pretende llevar la cinta por festivales nacionales en 35mm y darle una gran difusión al trabajo. La pretensión ha aumentado mucho, por lo que ahora mi crítica es que el trabajo no tiene calidad visual, es caótico, el guión es repetitivo y la mayoría de las escenas son circunstanciales. No he cambiado de opinión, la he adaptado a las pretensiones de la obra, pero es posible que me haya ganado el odio de los que no aceptan una crítica coherente. Ejemplificando:
Escena 1 - Pretensiones reales
- ¿Qué te parece mi película?
- ¡Genial! ¡Me encanta! ¡Qué imaginación! ¡Qué inventiva! ¡Sigue así!
Escena 2 - Pretensiones descontroladas
- ¿Qué te parece mi película? Voy a intentar ganar Sundance, la distribuiré por Asia y venderé el remake a Spielberg.
- Mira, esta película no es buena.
Escena 3 - Respuesta desmedida.
- ¿Qué te parece mi película? Igual la pongo en youtube, la hice para aprender más que nada.
- Joder, menuda mierda. Dedícate a otra cosa.
Y la película es la misma. La última escena por desgracia es la que más se suele dar. Alguien dijo que los puntos de vista son como los culos, todos tienen uno. Así que ojalá aprendamos a darnos cuenta que no se puede hundir a alguien que tiene muchas ilusiones por algo y menos sin saber cómo se hace su trabajo. También hay que ser autocríticos y saber cuándo alguien dice algo con verdadero conocimiento.
Sobre mis proyectos. Para mí Quemando Suerte es algo que mentalmente ya lo tengo terminado, quedan trámites por así decirlo y confío que van a cumplirse como espero. Mi próximo proyecto es algo que no tengo definido. Quiero dedicarme una temporada a reflexionar y a escribir, cuando esté preparado volveré con algo bien madurado.
ATANES: Hay una escena en Aguirre, la cólera de Dios en la que unos indios se acercan a la barcaza para dar la bienvenida a los españoles. El misionero le da una Biblia al jefe indio y le dice: “Aquí está la palabra de Dios”. El jefe indio se arrima la Biblia a la oreja y, al no oír palabra alguna, deja caer el libro protestando. Entonces lo agarran entre varios y lo acuchillan para que le quede claro cuál es el destino de las almas descreídas. Acuchillar (o arrojar al suelo) lo que ignoramos me parece a mí que es un vicio muy extendido desde siempre. Pero, por otro lado, y aún queriendo pensar que hay películas mejores que otras, ¿no te parece que la realidad se encarga demasiado a menudo de desmentirlo? Quiero decir que al final hay gente para todo, y es fácil encontrarse con productos nefastísimos para mi gusto o el tuyo ocupando horas de programación en la tele, llevándose premios de festivales o ganándose el favor masivo del público. Y sobre todo ahora, que estamos sustituyendo la cultura del superéxito por la de los nichos, todo indica que cada vez más cada cosa tendrá su fan y cada fan su cosa. Por eso siempre pienso cuando veo una película, o incluso cuando hago yo una: “En fin, alguien habrá en el mundo a quien le guste esto”. El problema no radica tanto, desde mi punto de vista, en la pretensión “descontrolada” como en una pretensión “desenfocada”, la que no ayuda a canalizar el producto hacia su público potencial, que seguro que existe. Pero esto le puede pasar (y de hecho le pasa) tanto a un principiante ultra-independiente como a una “major” americana. Claro que, para ser justos, los ultra-independientes estamos limitados por una capacidad menor de elección en el momento de la difusión (que viene a compensar nuestra mayor libertad en el momento de la creación). Antes de dedicarte una temporada a reflexionar y a escribir vas a tener que bajarte a empujar con mucho ímpetu esos “trámites” que dices quedan colgando de Quemando suerte. Lo peor de una producción independiente no es la producción en sí, sino llevarla hasta el público. ¿Piensas seguir el sendero tradicional en lo que a la distribución de tu largometraje se refiere o vas a probar con esos canales alternativos que ahora brinda la tecnología? ¿Has definido qué tipo de “pretensión”, si “real” o “descontrolada”, mueve tu película?
LUIS F. LODOS: Curiosamente, mi mayor pretensión a la hora de hacer la película fue simplemente terminarla. Ya había intentado llevar a cabo otros tres proyectos de largometraje sin éxito. El primero no se llegó a rodar, el segundo se paró en mitad de rodaje y el tercero fue desahuciado en la preproducción. Esto me creó una inseguridad profesional muy grande, y por eso terminar la película era mi mayor objetivo. Supongo que cuando la finalice, también tendré la "pretensión" de moverla por sitios concretos que me puedan abrir puertas a otro proyecto mayor. En todo caso, la productora que se ha hecho con los derechos de distribución decidirá en última instancia por dónde se moverá la película. Lo que sí tengo claro es que no es una obra maestra ni será candidata a los oscar. Eso sí, la estoy haciendo lo mejor que puedo. Así que supongo que tengo una visión realista del tema, lo que no me impide soñar, pero en silencio.
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Circonio 77 - "La carne humana muy hecha, por favor".
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Volviendo a la distribución, hoy me encargaron un estudio sobre las características que debería tener la proyección de la película en digital. Me sorprendió comprobar cómo no hay un estándar al respecto. Al final, pude descubrir que la mejor proyección se realizaría con un proyector HD 16:9 1920x1080 de resolución y alta luminosidad, suministrando la imagen un ordenador con salida HDMI y reproduciendo un archivo MPEG2 1920x1080. Me han confirmado que esta configuración presenta más calidad que una proyección analógica en 35mm, sobre todo porque no hay microsaltos de imagen y el ajuste de cada punto de la misma es perfecto cada segundo, recordemos que el 35mm se basa en una técnica estroboscópica mecánica de finales del siglo XIX.
Curiosidades técnicas e históricas a parte, la distribución en digital está en auténticos pañales. Las salas de cine en este país son dinosaurios que no han oído hablar de la informática y les cuesta jubilar a sus monstruos de dos toneladas que devoran celuloide. Hasta que una comisión de expertos apoyados por el gobierno establezca un estándar de proyección en digital, tendremos que soportar que festivales de cine nos pidan una copia en 35mm sin saber o sin querer ver que, subrayo, la conversión a celuloide degrada la imagen del vídeo digital en alta definición y cuesta decenas de miles de euros. Quien diga lo contrario, no lo ha visto con sus propios ojos y no le importa el futuro del cine, porque vive en el pasado.
Cuando un festival me pedía una copia en 35mm de mi corto digital, si había confianza, solía contestar "¿no quieres también que te esculpa el formulario de inscripción en una tablilla de piedra?". Y luego contrataba un carromato con dos bueyes para que llevaran la copia...
El futuro está en lo digital y en la Red, Carlos. Tú y yo lo comprobaremos, y espero que aportemos algo a la historia del cambio. Por primera vez, España puede no llegar con retraso a una revolución cultural.
ATANES: España está llegando ya con retraso. Ningún otro país europeo (no digamos ya americano) tiene tantos festivales inmovilistas y machaconamente anclados en los 35 mm. El prejuicio anti-digital está enquistado en la mente de demasiados agentes, promotores, distribuidores y realizadores. Los políticos tampoco están por la faena: sin ir más lejos, lee la definición de “película cinematográfica” que han incluido en la nueva Ley del cine. No sé si esta cerrazón se debe a oscuros intereses o a la simple necedad. Probablemente sea una mezcla de ambas cosas. Allende nuestras fronteras la cosa cambia. Y cuanto más lejos de España, más. En los EE.UU. (que es el país con más festivales de cine del mundo) creo que no queda un solo certamen que no admita desde hace años productos digitales (en digital, claro, no “transferidos” a 35 mm). Ahora dime cuántos festivales españoles “importantes” admiten productos de ficción para ser proyectados de forma digital en su sección competitiva. Aquí tenemos un problema que no se quiere solucionar. Ni la producción, ni la distribución, ni la exhibición van a permanecer mucho más tiempo en su estado actual. Y esto, o se asume o te arrolla. Me ha parecido muy interesante lo que has dicho antes: que las películas estarán en la Red, con publicidad, y que al cine se irá pagando para no ver esa publicidad (aunque también ahora pagamos y en los cines nos meten publicidad igualmente, pero ése es otro tema). Creo que esto tendrá un impacto polarizador en la producción: las superproducciones seguirán siendo rentables, y los productos ultra-independientes que se hagan con un nicho sostenible de público también. Pero irá en detrimento de esas producciones, “medianas”, el grueso de la producción nacional: las películas de un par de millones de euros que (siendo optimistas) se pasan en uno o dos cines durante una semana y no son vistas por más de un millar de personas. En este tipo de producciones hay algo que no encaja, hay una descompensación brutal entre su coste y sus ingresos. ¿Se seguirán subvencionando toda la vida? Yo creo que tenderán a desaparecer. A evolucionar hacia otra cosa, mejor dicho. Quizá esto fuera impensable antes de la irrupción del digital, de Internet, etc. Pero ahora, que cualquiera puede hacerse una película en casa y con un poco de suerte difundirla a millones de personas, y que el cine-cine es tan difícilmente amortizable, esta cuestión queda en evidencia. ¿Tú que opinas, se va a abrir una brecha? ¿Cruzará el mar Rojo a tiempo el cine español, como los israelitas, o será engullido por las aguas como las huestes del faraón?
LUIS F. LODOS: Tan sólo mira los carteles de festivales de cine, que siguen utilizando elementos como el negativo de 35mm como referencia. Es como si habláramos de música y metemos la foto de un gramófono. Estos clichés, nunca mejor dicho, hacen daño a los que tratamos de empujar nuestro cine en digital, porque alimenta la ignorancia de que es el soporte lo que convierte algo en cine y no hay nada de mejor calidad que el 35mm.
Sobre la distribución, podemos incluso llegar más allá: cine gratis en las salas. Pongamos que una sala se llena generando unos ingresos de 2100€. Ahora pongamos cinco anuncios al principio de la película y cinco en un descanso, cobramos 200 € a cada anunciante y es como si llenáramos la sala siempre, da igual que haya realmente cuatro personas. Habrá gente que pague por ahorrarse ese intermedio de publicidad, pero los que no quieren gastarse dinero "teniendo internet", ya no tendrán excusa para ir al cine y el empresario ya no se ve perjudicado. Realmente esta fórmula se lleva en las televisiones desde hace años y la tele no está en crisis, a pesar de la mala programación, Internet, videoconsolas, plataformas digitales, etc.
Hoy me alegré al saber que el ICAA ya admite la documentación para las subvenciones en formato CD. ¡Qué gran paso! Por fin se han rendido a utilizarlo en detrimento del papel. Sólo hemos tenido que esperar treinta años desde su invención. Yo por mi parte, no pienso enviar nada más en soportes antiguos. Si otras subvenciones requieren cinco copias, serán cinco CDs, no cinco tomos de papel.
Así que, contestando a tu pregunta, no tengo mucha fe en que España sea pionera en el audiovisual. Lo único que podemos hacer nosotros como realizadores es abrir camino, y no vendernos a procedimientos antiguos y maneras de pensar de otros tiempos.
ATANES: Por cierto, ¿qué ha sido de tu largometraje de ciencia-ficción Los hijos de Nereo? Habías hecho el trailer y todo. Pensaba que estabas metido en eso y de repente apareces con Quemando suerte, una película que no tiene, hasta donde yo sé, nada que ver con la ciencia-ficción.
LUIS F. LODOS: El proyecto de Los Hijos de Nereo se quemó. Estuvo año y medio en manos de una productora que intentó buscarle financiación, después estuvo en la mesa de otras diez productoras españolas, con respuesta negativa en todos los casos. Las opciones estaban claras, seguir apostando por él o cambiar de tercio y buscar un proyecto que garantizara, por facilidad de producción, que se podía rodar con un presupuesto mínimo. Así surgió la idea de Quemando Suerte, una película urbana con historias entrecruzadas en pocos escenarios.
De todas formas, no he abandonado la ciencia ficción. Entre todos los proyectos que he hecho se puede distinguir una línea que me lleva sin remedio hasta este género. Para tratarlo como yo deseo necesitaré un cierto margen de maniobra y eso me lo puede dar una película independiente como Quemando Suerte.
ATANES: Vaya, pues lamento el deceso, el proyecto prometía. Me alegra saber que no tiras la toalla de la ciencia-ficción (aunque ya estarás al corriente de lo arduo que es seguir ese camino al sur del Canal de la Mancha y a este lado del Atlántico). Por lo demás, Luis, espero que no decaiga tu ritmo creativo y que te quede mucha suerte para quemar y repartir a lo largo de muchas más películas, pequeñas y grandes.
LUIS F. LODOS: Ciertamente vivimos un punto de inflexión donde todo el modelo de negocio del cine está cambiando. No tengo todavía concretado mi próximo proyecto, pero como no pienso seguir los canales tradicionales que ya han dejado de funcionar, es posible que se trate de algo bastante novedoso. La incertidumbre es difícil de llevar, pero cada vez tú y yo estamos más cerca de abrir caminos. Lo mismo te deseo a ti, espero que el éxito en la ciencia ficción te llegue de forma contundente. Abrazos.
Las Palmas de Gran Canaria / Madrid
5 marzo 2008
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