"Los Trabajos del Director" es una visita guiada a los entresijos prácticos del cine (muy) independiente, una revisión crítica de los tópicos de la dirección cinematográfica (el proceso creativo, el trabajo con los actores o la planificación de secuencias, entre otros), una toma de posición en la era de la revolución digital y un llamamiento a todos los que deseen zambullirse en la apasionante aventura de hacer películas.

 

Tapa blanda: 158 páginas

Editor: Createspace (Junio, 2007)

Idioma: Español

ISBN-10: 1434818705

ISBN-13: 978-1434818706

 

 

OPINIÓN DE LOS LECTORES:

 

«Un libro suculento que hará las delicias de quienes quieran meter la cabeza en la olla de la dirección de cine (muy) independiente, sobre todo del largometraje.» - Darío Lavia, Cinefania

 

«Hay muchos libros sobre cómo hacer cine, pero muy pocos libros realistas, directos, divertidos e inspiradores que te digan cómo hacer cine cuando no tienes dinero pero sí unos cojones que te los pisas. Estoy seguro que, con el tiempo, este nuevo libro escrito por Carlos Atanes se convertirá en un clásico.» - Rafael fernández "Ezcritor", Micabeza.com

 

«Atanes se expresa con mucha claridad y sabe ser ameno e interesante, a la par que divertido, irónico e incisivo. De hecho, una de las causas principales que le movieron a escribir este ensayo, fue porque sentía necesidad de acabar con cantidad de tópicos que existen sobre el arte de hacer cine, de naturaleza tan dogmática como inútil; en cada uno de los capítulos que componen el libro intenta cuestionarlos uno a uno, siempre desde la sabiduría que otorga su propia experiencia personal como director de cine.» - Joseph B. McGregor, Anika Entre Libros

 

«A veces las verdades a la cara molestan mucho. Y verdades escupidas a los ojos y sin asco, es esteatrevido ensayo de Atanes.» - Fabio Federico Perez Maro, en Amazon.es

 

«Un excelente libro. Muy didáctico pero sobre todo muy divertido. Te motiva a seguir luchando por uno de los retos más interesantes de esta mundo: el hacer cine contra todos los obstaculos.» - Juan A. Pantoja, Cineguion

 

«Este es breve y conciso, pero se centra en aquello que brilla por su ausencia en el resto de libros sobre el tema. Si no es ya un clásico seguro que lo acabará siendo por que es original, instructivo, directo y además muy divertido. Los trabajos del director es una verdadera lección concentrada de lo que hay que saber para hacer películas, sean cuales sean los recursos que tengamos. Mis más sinceras felicitaciones al autor. ¡Y mi agradecimiento!» - José Luis, en Amazon.com

Los trabajos del director

 

 

"Nos llamaban locos y nos decían que eso que íbamos a hacer era una locura. Que no lo conseguiríamos y si creíamos lo contrario era porque, sin lugar a dudas, estábamos locos. Lo decía gente que sabía de lo que hablaba, con oficio, sentido común y experiencia. Agitaban las manos llamándonos a la prudencia, advirtiéndonos de las consecuencias de insistir en nuestra temeridad sin recurrir a los cauces habituales. Naturalmente hicimos oídos sordos y nos lanzamos al vacío. Y aquí seguimos, vivos y enteros. Y, no contentos con eso, hemos vuelto a saltar varias veces. Y cada vez es más la gente que salta. Pero no es una moda. Las puertas se han abierto y esto sólo puede ir a más.

 

Rodar un largometraje comporta siempre un riesgo, pero éste se multiplica si nos faltan medios y nos sobra ambición. El cine (muy) independiente cumple siempre el primer requisito y a menudo el segundo, por eso es tan divertido hacerlo. Tan divertido como cruzar a pie el Sahara o cenar en un restaurante de lujo sin un céntimo en el bolsillo, confiando en que el camarero acepte como pago nuestra resplandeciente sonrisa.

 

Desde que mis padres me dejaron volver tarde a casa hago películas. No sé si son buenas o malas y probablemente no me corresponda a mí pronunciarme. Tampoco sé si he mejorado mucho o poco como director en este tiempo. Pero sí puedo afirmar que he aprendido a hacer virtud de la necesidad. No lo considero un mérito, es que no me ha quedado otro remedio. Con tenacidad, muy poco dinero y algunos buenos amigos he afrontado proyectos que hubieran puesto en fuga a equipos mucho mejor pertrechados. Resulta tremendamente difícil para un productor avezado —y esto es algo que debería enorgullecerme— saber cuánto ha costado un largometraje que yo haya dirigido.

 

A veces pienso que mis películas no son tan interesantes en sí como por la forma en que han sido hechas. Lamentablemente, esto no es algo que, en principio, interese al público. Cuando la película se proyecta no valen ni las excusas, ni las batallitas, ni colgarse medallas explicando cómo logramos acabar la película sin que fuera un desastre absoluto. Sólo cuenta el resultado. Pero siempre he sentido que una vez se encendían las luces y el público se encaminaba hacia la salida quedaba flotando algo no dicho en el ambiente que también valía la pena contar.

 

Las librerías están llenas de libros sobre los entresijos del cine, y no pocos de ellos están dedicados a la dirección cinematográfica. Luego, digo yo, alguien los comprará. Hasta un servidor ha leído alguno. Nunca he encontrado en ellos lo que buscaba, y es normal. La mejor manera de aprender que no se debe meter los dedos en un enchufe es metiéndolos, y con el cine pasa lo mismo: al final hay que tocarlo para saber qué es. Lo que resulta curioso es que, aun sabiendo esto, nos resulta imposible dejar de advertir a los demás de los peligros de la electricidad. Y por lo que respecta a este pequeño ensayo, llevo demasiado tiempo callándome el cómo del que hablaba para detenerme ahora pensando en el poco caso que me hará quien lo lea.

 

A base de aplicar el clásico método de prueba y error y de tropezar infinidad de veces, uno va coleccionando cicatrices y elaborando su agenda mental de cosas a tener en cuenta. Supongo que a esto también se le puede llamar aprendizaje. Lo que diferencia a este libro del resto de libros sobre dirección de cine es que éste es éste y no el resto. No he consultado ningún tratado para escribirlo y me he basado sólo en mi experiencia personal. Y no hay dos experiencias personales iguales, luego ahí radica su valor y la explicación de las diferencias y contradicciones que alberga en relación a los demás.

 

No lo tomen por un manual, que ni lo es ni pretende serlo, ni busquen en él orden ni concierto, ya que he huido de toda estructura tópica o recurrente para poder divagar placenteramente en lo que he imaginado como una charla distendida con un reducido grupo de amigos. No explico lo que es un primer plano y un plano general porque todo el mundo lo sabe. No se dejen engañar por mi tono vehemente, no pretendo convencer a nadie de nada. Es el tono que necesariamente surge de una entrañable relación de amor y odio con el oficio. Y no busquen en los párrafos que siguen verdades inapelables. Sólo hallarán las mías, que son las que me han resultado útiles para persistir en esos errores recurrentes que conforman lo que alguien calificaría de estilo —y otro alguien llamaría ese conjunto de defectos de la personalidad que nuestro ego se resiste a corregir.

 

Tomen del cesto, eso sí, lo que les resulte útil. Confío en que esa utilidad radicará no tanto en lo que pueda tener de ejemplarizante como en el cuestionamiento de ciertos conceptos injustamente asentados. Porque una de las razones principales que han impulsado la escritura de este ensayo, quizá la más perentoria, es la necesidad de aliviar el escozor que me provoca la retahíla de tópicos con la que se adoctrina a aquellos que pretenden iniciarse como cineastas, y que me irrita menos por lo que tiene de inútil que por lo que tiene de dogmática. Cuestionar esos principios sagrados, por consiguiente, ha sido mi objetivo primordial.

 

Doy por sentado que a aquellos que se hayan tomado la molestia de llegar hasta este párrafo les moverá el propósito, más o menos manifiesto, de dirigir una película. Sepan que nunca lo han tenido tan fácil como en los tiempos que corren. Las razones —digitales— son de sobra conocidas. Pero la práctica del cine, como la de casi cualquier cosa, depende del impulso de la voluntad. Espero que no olviden «meter los dedos en el enchufe» en vez de quedarse apoltronados soñando con lo que serían capaces de hacer cuando acaben de leer lo que voy a decirles."

 

(Presentación del libro Los Trabajos del Director - En la cocina del cine muy independente, de Carlos Atanes. Disponible en Amazon).

 

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